domingo, 13 de noviembre de 2011

Monstruos III: Lamias

Lamia es palabra griega (sufijo lam-ya) que significa literalmente "monstruo". Proviene de la raíz lem- "gritar" "espíritu nocturno" "anhelar" "ratonera". En muchos países europeos era sinónimo de bruja, también se llamaba lamia a un ser fantástico que vivía en el medio acuático.

Según el historiador griego Duris de Samos, Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón o Belo y Libia (escolio a las Avispas de Aristófanes, verso 1035 y escolio a la Paz del mismo autor, v. 758). Hera, celosa, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó en monstruo). Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer.

En los cuentos e historias populares búlgaras, la lamia es una misteriosa criatura con varias cabezas, que puede hacer crecer una y otra vez si se le cortan (como la Hidra de Lerna). Se alimenta de la sangre de la gente o, más frecuentemente, matando mujeres jóvenes. Este monstruo atormenta a menudo los pueblos y puede ser encontrado en cuevas o en el subsuelo. En algunas historias tiene alas, en otras su respiración es de fuego. La lamia no tiene género, pero suele ser considerada femenina.

En España hay rastros de la lamia en el País Vasco, Galicia, Cantabria oriental, Norte de Navarra y algunos lugares de Castilla y Extremadura. En los mitos las lamias habitan en fuentes, arroyos, charcas e incluso en la costa. En algunas fábulas las lamias logran casarse con un humano. Todo va perfecto en el matrimonio hasta que el humano un día casualmente nota que las extremidades de su esposa son animalescas, a partir de aquí se rompe la relación y el marido cae en desgracia. En otros casos las lamias secuestran a los bebes humanos y los sustituyen por los suyos. La moralidad de las lamias, al igual que las brujas, es muy variable. Cada lamia es un mundo.

Las lamias son esencialmente subterráneas. Construyen sus hogares bajo el suelo, en cuevas o cavernas, aunque pasan la mayor parte del tiempo cerca de los arroyos o de las fuentes que, en general, se encuentran cerca de menhires o de dólmenes, construcciones megalíticas cuyo secreto conocen, tratando por todos los medios de absorver la energía que de ellos emana. Decoran con brillantez sus moradas y no aparecen en la superficie hasta que amanece. Sus cavernas se hallan repartidas por todo el país: Urepel, Iriberri, Isturitz, Orozco, Marquina, sierra de Entzia, Ezpeleta, Mañaria, Ceánuri, Dima...

En algunas fábulas de los pueblos costeros del País Vasco como Cortezubi, Zornoza, Lequeitio, Deva, Galdácano, Motrico, las lamias adoptan la forma de mujer, con la parte inferior de su cuerpo terminada en pez, es decir, nos encontramos con sirenas. Dato curioso, pues es cierto que este nombre de sirenas se utiliza en otras partes de la costa española, como en Galicia, Asturias, Cantabria y Cataluña pero no en la zona del País Vasco, cuya creencia también existe, aunque bajo el nombre de lamias.

En las leyendas de los pueblos que no son costeros, a las lamias se las ve como bellas mujeres, si bien los dedos de los pies los tienen unidos entre sí por membranas, en forma de patas de oca, pavo o ganso; así por ejemplo, en: Arano (Navarra), Oñate (Guipúzcoa), Elorrio (Vizcaya) y Gargartza (Mondragón). O con otro tipo de extremidades y características:

-Orozco (Vizcaya): pies con garras.
-Balzola (Vizcaya): pies de gallina.
-Elanchove y Ceánuri (Vizcaya): con un solo ojo.
-Vera de Bidasoa (Navarra): como mujeres de tipo corriente pero con piel color de cobre.
-Salvatierra de Álava: son hadas bellísimas, de índole afable, llamadas “amilamias”.

Entre las ocupaciones de las lamias figuran las siguientes:

-Hilar con rueca y huso (Ceánuri)
-Construir dólmenes (Arrizala y Mendive)
-Construir puentes (Bidarray, Arrosa y Liqui), castillos e iglesias
-Lavar la ropa por las noches
-Peinarse a las orillas de las rías con peines de oro
-Guardar tesoros

Como vemos es abundante la información legendaria existente sobre las lamias, no tanto la histórica.

El clérigo Matín Dumiense acusa a los gallegos de paganos en el s.VI:

En el mar invocan a Neptuno, en los rios a las lamias, en las fuentes a las ninfas y en los bosques a las Dianas, todos los cuales son demonios malignos...

En sus Etimologías (s.VII), San Isidoro comenta algo de las lamias:

Las fábulas narran que las lamias raptan a los niños y los cortan en pedazos.

Estos datos son confirmados por los concilios visigodos, en donde además se indica el alto grado de paganismo de la Hispania de aquellos tiempos.