jueves, 5 de abril de 2012

Los manes


Los manes o dioses manes eran los difuntos en el mundo romano, estaban asociados de algún modo al culto personal, local y doméstico, al igual que los lares, penates y genios. Se les honraba en Febrero durante las Parentalia. En las tumbas se escribía comúnmente DM (a los dioses manes), siglas que siguieron escribiéndose posteriormente incluso en las tumbas cristianas. Se les hacía sacrificios sangrientos para aplacarlos, por ejemplo en los juegos gladiatorios. Según Cicerón los manes podían invocarse desde las cuevas cercanas al lago Averno. La raíz etimológica es ma- (bueno), del latín manis, palabras que comparten raíz son: mañana, amanecer, madrugar, matutino y madurar. Bastante poco es lo que sabemos sobre ellos, aunque tienen origen pagano, paradójicamente es en la Alta Edad Media cuando más datos existen sobre ellos. Muchos estudiosos pasan por completo de estos datos medievales, como si hubiera una línea separadora infranqueable entre la Antiguedad y la Edad Media. El paganismo no se erradicó en el occidente europeo hasta finales de la Edad Media y en algunos lugares rurales perduró hasta bien entrado el Renacimiento.



San Isidoro (s.VII):



Denominan manes a los dioses de los muertos, cuya potestad y morada sitúan entre la luna y la tierra. Creen que de ellos recibe su nombre la mañana. Es opinión de que son así denominados por el nombre del aire, que se dice "manós", esto es "claro", y se les llama manes porque se expanden ampliamente por las auras (vientos), o porque son benévolos, contrarios a los crueles (inmanes), y con este nombre se les conoce. Apuleyo, en cambio, piensa que se les aplica el calificativo de manes por antífrasis, considerándolos benévolos y modestos, cuando en realidad son terribles y crueles, como las Parcas o las Euménides. Se dice que Manto, hija de Tiresías, traída a Italia después de la destrucción de los tebanos, fundó la ciudad de Mantua. Se halla ésta en el Véneto, que se conoce como Galia Cisalpina. Y se la llamó Mantua porque cuída de sus manes.



En la "vida de San Ricardo" (s.VIII) se comenta que los dusii hemaones o dusii manes dañan la orticultura. Ricardo, nacido hacia el año 560 en Amiens, Picardía, fue convertido al cristianismo por misioneros galeses, sus escritos hacen mención a creencias entre sus seguidores en el noroeste de la Galia. Sobre los dusii (llamados maones en algunas revisiones) dice que robaban cosechas y dañaban los huertos. Estos seres peligrosos para la agricultura aparecen en otros autores medievales bajo el nombre de mavones, maones, manes y magones. Es difícil establecer una relación entre los dussii (faunos higueros/íncubos) y los manes, si bien San Agustín afirmaba que los dusii eran aéreos en sustancia y que los demonios íncubos habitaban entre la luna y la tierra. Desde época griega se creía que los demonios tenían cuerpos etéreos y que aquellos malignos vivían en las regiones sublunares. Según Isidoro, la gente llamaba lunáticos a los epilécticos porque el ataque de los demonios insidiosos está relacionado con el curso de la luna. Las brujas también estaban ligadas íntimamente a la luna, en general había un concepto negativo de nuestro satélite.



De acuerdo con un tratado sobre magia climatológica escrito por el obispo carolingio Agobardo de Lyon (año 815), Magonia es el nombre de un reino localizado en las nubes donde vivían piratas aéreos. Los habitantes de este reino, los magones, se decía que viajaban por el cielo en naves de nubes y que trabajaban compinchados con unos brujos llamados "tempestarios", especialistas en provocar tormentas y pedriscos.



En varias regiones, casi todos, nobles y plebeyos, ciudadanos y campesinos, viejos y jóvenes, creen que el granizo y el trueno se pueden provocar al arbitrio de los hombres. En efecto, apenas oyen tronar o ven relampaguear dicen: es el "aura levatitia". Si se les pregunta qué es, algunos con la verguenza del que tiene remordimientos, y otros con la seguridad de los ignorantes, responden asegurando que gracias a los encantamientos de los tempestarios, el viento se levanta, y por eso se llama "aura levatitia"...



Yo mismo he visto y oído a muchas de estas personas tan locas y hasta tal punto idiotizadas que creen y sostienen que hay un país llamado Magonia, de donde vienen naves a través de las nubes; recogen el trigo y los demás cereales tundidos y segados por el granizo y la tormenta y los cargan en dichas naves; después de pagar a los tempestarios, los marineros del aire vuelven a la misma región. Un día vi a muchos de estos estúpidos papanatas presentar ante un grupo de gente a cuatro personas encadenadas, tres hombres y una mujer, que habrían caído precisamente de tales naves. Después de tenerlos en cepos algunos días, al final reunida alguna gente los trajeron a mi presencia, como he dicho, para lapidarlos.



Pocos años atrás, a causa de una mortandad de bovinos, se había extendido el necio rumor de que Grimoaldo, duque de Benevento, estando en discordia con el cristianísimo emperador Carlos, había enviado a algunos hombres con polvos, para esparcer por los campos, colinas, prados y rios con objeto de envenenar el ganado. He oído decir y he visto que por esta acusación, muchos fueron capturados: a algunos los mataron; otros, atados a vigas fueron arrojados al rio y se ahogaron. Y lo más sorprendente es que los prisioneros se acusaban a sí mismos, confesando haber tenido aquellos polvos y haberlos esparcido.



AGOBARDO, De grandine et tonitruis. Siglo IX.



Los magones y los manes debieron ser lo mismo, pues Isidoro habla de "se expanden por las auras (vientos)" y los campesinos franceses hablan de "aura levatitia" (levantar vientos) sobre los magones. A tenor de los datos parece que nuestros antepasados recibían visitas de naves (en aquella época barcos) volantes. Obviamente asociaban estas llegadas con sus creencias religiosas para darle cierto sentido o explicación al fenómeno, del mismo modo que una tribu perdida del Amazonas que viera un helicóptero lo tomaría como algo sobrenatural. Hoy muchos dirían que se trata de alienígenas. ¿Quienes eran los manes? No lo sé, pero queda claro que eran hostiles pues lograron ganarse el odio de los campesinos franceses. Se les temía del mismo modo que se les respetaba: su propio nombre es engañoso pues eran dañinos, quizá para aplacarlos y evitar que se enfadaran.