jueves, 24 de mayo de 2012

Artificios del mago I: Cantos


El uso de la palabra ha sido desde siempre el arma más mortífera de los magos. De hecho "mago" y "encantador" fueron sinónimos desde al menos la Edad Media. Podemos poner como ejemplo tanto al mago que pretende invocar entidades de otros mundos como el que habita en una tribu y trata de curar una enfermedad con cánticos. Entre los griegos la goecia (encantamiento) era opuesta a la teurgia divina, llamaban goetas o goes a los encantadores. Esto da una idea de su notoria importancia. Isidoro indicaba que los encantadores eran aquellos que se valían de palabras.



Canto viene del latín cantus cuya raíz etimológica es kan- (cantar), palabras incluídas en la raíz son "encantar", "engatusar" (confusión del antiguo "encantusar", derivado de "encantar") y "vaticinar" (vate o adivino que canta). No deja de ser curioso que comparte raíz el alto alemán antiguo hano, que significa "gallo".



-"Encantar" es alterar la naturaleza de algún objeto, lugar o ser vivo por medio de cantos mágicos. Entre los encantadores que hay constancia histórica en el occidente europeo se hallan los encantadores de lobos, de armas, de los elementos, de serpientes, de espíritus (nigromantes) y los de hierbas (llamados también herbarii). En la India, según Marco Polo, había encantadores de peces. Parece que estas palabras tenían la capacidad de alterar la estructura molecular de aquello a encantar.



-"Excantar" es hacer desaparecer algo o a alguien a través de cánticos mágicos. En época romana hay casos documentados de robos de cosechas por medio de "excantos".



-"Precantar" es alejar o exigir con firmeza algo a través de cánticos mágicos. La palabra parece ser sinónimo de conjurar (alejar y obligar), pues San Isidoro indicaba que los necromantes se valían de precantationes para forzar a las almas a volver a un cuerpo. Entre los judíos existían una especie de curanderos o exorcistas llamados "precantadores" que se valían de rimas (algunas de ellas se han conservado hoy) en las que se alude frecuentemente a Yavé y los ángeles. Estaban especializados en quitar todo tipo de males espirituales, tales como el mal de ojo y otras enfermedades causadas por magia. Eran vistos popularmente como los enemigos de los encantadores, pues se dedicaban a reparar los desmanes  que éstos provocaban. El mismo Jesús se portaba como un precantador judío, ya que solía curar enfermedades y practicaba exorcismos. La palabra "precanto" no existe en español, pero sí en portugués, pues fue allí donde fueron exiliados muchos de estos judíos.  Los precantadores cristianos españoles se llamaron "curas" desde el s.XIV.



-Ensalmar: Dentro de la familia de los cantos puede incluírse el salmo o salmodia, cántico religioso con alabanzas a Dios. El salmo es una versión cristianizada del canto. Los ensalmadores eran aquellos que curaban con ensalmos a los embrujados y delataban a los magos culpables del mal, aunque principalmente tenían por oficio componer los huesos dislocados o rotos. Ensalmador sería en la práctica un tipo de precantador.


-Vaticinar viene de vaticinador (lit. "adivino que canta"). El vaticinio es un presagio que efectuaban algunos poetas cantando por medio de una inspiración divina. Isidoro (s.VII) comenta algo de los vates:


El nombre de "Vates", acuñado por Varrón, les es aplicado por la fuerza de su ingenio, o tal vez por trenzar versos, es decir, ajustarlos, o sea, modularlos. Por eso, antiguamente a los poetas se les llamaba en latín "vates", y a sus escritos, "vaticinios", porque cuando escribían, se sentían agitados por una cierta fuerza y una especie de locura; o quizá porque articulaban unas palabras con otras de acuerdo con un determinado ritmo. Por su inspiración recibían también el nombre de "adivinos", debido a que, por lo general, se expresaban en verso.


El término vates reciba en latín un claro sentido peyorativo, de la misma forma que el verbo vaticinor sea sinónimo (por ejemplo, en Cicerón) de “divagar”, “tener propósitos incoherentes”. Los vaticinadores siguieron existiendo en España al menos hasta la Edad Media, pues en el Fuero juzgo del año 681 se condena a los que consultan a los ariolos, arúspices y vaticinadores. Asimismo, en la Asturias del s.IX algunos clérigos recibían el título de "vate", de hecho comenta San Isidoro (s.VII) sobre el vate:


El vate recibe este nombre por la potencia de su mente. Su significado es múltiple, pues significa sacerdote, profeta o poeta.

-Nenia: La poesía latina menciona con frecuencia otra categoría de canto mágico, la nenia, generalmente atribuida al pueblo marso. El término es, aún hoy, de significado oscuro pero parece identificarse con fórmulas vulgares, de escaso prestigio, utilizadas tanto en cantos fúnebres como quizá también en la magia amorosa. La hechicera Canidia, dirigiéndose a Varo, le dice:



¡Pues no, no serán usuales pociones las que a mí me traigan, Varo que has de llorar tanto, ni fórmulas marsas te harán entrar en razón!



En un texto germano de Buscardo de Worms de aproximadamente el año 1000 se dice:



¿Has hecho vigilias fúnebres, es decir, has participado en los velatorios de difuntos en que los cuerpos de los cristianos eran asistidos según el rito pagano, y has cantado nenias diabólicas y has bailado las danzas que inventaron los paganos instruidos por Satanás; has bebido o te has abandonado a risas descomedidas y, dejando a un lado todo sentimiento de piedad y compasión , parecía como si te alegraras de la muerte de tu hermano?